Con el corazón apretado y la voz quebrada, desde Chichaweb despedimos hoy a uno de los nuestros: Pascualillo Coronado, el eterno Rey de la Carretera Central, el Picaflor que hizo vibrar a generaciones enteras con esa chicha de estilo carretero que solo él sabía entregar.
Pascual Coronado Capcha nos dejó el sábado 3 de octubre de 2026 en Lima, a los 67 años, tras una valiente pelea contra el cáncer que enfrentaba desde 2024. Nació el 14 de mayo de 1959 en Limapuquio (Tarma, Junín), y desde muy joven la vida lo empujó a la capital. Lustrabotas, cantante de micros, sobreviviente de la calle… y después, leyenda.
Empezó a los 15 años, en 1974, como una de las voces de Los Sander’s de Ñaña. Pasó luego por Cielo Gris junto a Teodoro Arellano y por Los Biochips, donde se desempeñó como segunda voz. Finalmente forjó su propio imperio con Pascualillo y la Estrella Azul, que más tarde se consolidó como Pascualillo y la Nueva Estrella Azul.
Su estilo fue puro carretero: esa chicha que huele a Carretera Central, a locales de Vitarte, a fiestas de madrugada y a sentimiento sin filtros. Y su voz… esa voz inconfundible, templada entre la ternura de un muchacho que nunca dejó de soñar y la fuerza de quien ha vivido demasiado. Una voz sentimental, limpia, que se clavaba directo en el pecho y convertía cada tema en confesión: “Clavelito”, “Los hombres también lloran”, “Tormenta”, “La medallita”, “Gitana”, “Pensando en ti”… canciones que se quedaron pegadas en el alma del pueblo.
En Chichaweb siempre fuimos amigos de este gran artista. Compartimos sus presentaciones, sus anécdotas, sus giras (hasta Europa y Estados Unidos llegó con esa voz única) y, sobre todo, su cercanía. Pascualillo nunca se creyó estrella lejana: era del pueblo, para el pueblo. Cantaba con el alma abierta, sin poses, y dejaba el escenario sudado y contento de haber hecho feliz a su gente.
Hoy la Carretera Central se viste de luto. El velatorio se realiza este domingo 4 de octubre desde las 10:00 a.m. en el local Angaray, entrada de Horacio Zevallos. Allí estará su familia, su promotora Señor de Muruhuay, y todos los que quieran darle el último adiós al hombre que nos hizo llorar y bailar al mismo tiempo.
Pascualillo, hermano: gracias por más de cinco décadas de música verdadera. Tu voz no se apaga. Seguirá sonando en cada parranda, en cada fiesta, en cada radio de barrio y en el corazón de quienes crecimos escuchándote.
Que descanse en paz el Rey de la Carretera Central.
Desde Chichaweb, con todo el cariño y el respeto de siempre.
¡Hasta siempre, Pascualillo!



